Educar en valores, una tarea de todos

psicologo forense
05 Feb 2015
Adolescentes y niños

Es cierto que la educación en tiempos pasados era mucho más estricta que la actual, y por supuesto, predominaban las actitudes autoritarias mucho más que hoy en día. Estamos ante una crisis en la que padres, madres y educadores conviven con las consecuencias nocivas de una educación sin valores.

La educación basada al respeto, el diálogo, la igualdad o la tolerancia no se limita sólo a niños y niñas, sino que debe convertirse en un eje transversal que acompañe al ser humano a lo largo de su vida puesto que son fruto de la educación, las amistades y las circunstancias que rodean a la persona, sobre todo, en la etapa adulta.

A la hora de educar a los hijos, los padres han de alejarse de estilos autoritarios y/o sobreprotectores puesto que impiden educar con paciencia, rigor y rutina y deben tener presente que no siempre coincidirán las escalas de valores que se comparten en casa con aquellas que los niños reciben en otros ámbitos educativos.

Educar es dar ejemplo y cómo siempre se dice, los niños son esponjas. Es por ello que no vale simplemente con decir “tienes que ser respetuoso” sino que hay que transmitir ese valor a través de las conductas del adulto (padres, abuelos, hermanos…) ya que los pequeños tratan de repetir aquello que ven en casa. Es decir, los hijos han de ver la coherencia que existe entre lo que se dice y lo que se hace.

Psicología cognitiva y valores

La psicología cognitiva aborda el estudio de la conducta partiendo de la idea de que el sujeto es un agente activo. Trata de estudiar por un lado cómo se recibe la información del mundo exterior, cómo es procesada, almacenada y recuperada, y por otro lado, cómo la cognición, esto es, los procesos mentales llevan a la acción.

Para ello, es importante tener en cuenta la existencia de 3 tipos de valores:

  • Valores intrapersonales, que analizan el propio comportamiento y sus consecuencias. Por ejemplo, el respeto o la perseverancia.
  • Valores interpersonales, que favorecen la convivencia con los demás. Por ejemplo, ser tolerante o generoso.
  • Valores ambientales, que fomentan la responsabilidad y el respeto con el entorno. Por ejemplo, la responsabilidad con conductas de reciclado, no mal usar recursos como el agua, la luz o la calefacción o no dejar residuos en la naturaleza.

Se trata de educar con ganas, constancia y siendo un ejemplo para los demás, estableciendo qué valores se trabajan y en qué orden según las  necesidades y circunstancias. Hay que tratar de adaptarlos a la edad de cada niño y por supuesto, trabajarlos de forma conjunta toda la familia. Es por ello que desde nuestro gabinete psicológico en Madrid tratamos de ayudar a padres e hijos mediante terapia familiar.


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