El psicópata conoce la letra, pero no la música.Psicópatas integrados.

13 Abr 2015
Adultos

psicopatas

La psicopatía es una de las entidades más controvertidas en Psicología Clínica y Forense debido a la confusión conceptual y terminológica existente. A lo largo de los años hemos ido acumulando evidencia para definir una entidad propia de conducta en individuos que, a causa de su carácter frío, manipulador e impulsivo, de su agresividad y de su violación persistente de las normas sociales, entran en conflicto permanente con su entorno.

Podemos vernos expuestos a dos tipos de psicópatas: los criminales/delincuentes y los integrados/subclínicos. La investigación ha venido afirmando en diferentes estudios que ambos tienen el mismo comportamiento y lo único que les diferencia es la potencial comisión de un delito. Su comportamiento se manifiesta en tres planos: el afectivo, interpersonal y conductual.

En el plano afectivo, se caracterizan por experimentar emociones lábiles y superficiales, por su falta de empatía, ausencia de nerviosismo y de sentimientos genuinos de culpa o remordimiento, así como la incapacidad de establecer vínculos duraderos y sinceros en las relaciones afectivas de cualquier tipo. En el plano interpersonal, muestran una gran facilidad de palabra y encanto superficial, son arrogantes, egocéntricos, manipuladores, dominantes y enérgicos. Y, por último, en el plano conductual, son irresponsables, impulsivos y buscadores de sensaciones: suelen trasgredir con facilidad las normas sociales, y se caracterizan por un estilo de vida socialmente inestable que incluye comportamientos parasitarios y faltos de planificación, sirva como ejemplo la dificultad para conservar un trabajo y la ausencia de metas realistas a largo plazo.

Existe controversia en añadir el comportamiento antisocial como parte integrante del trastorno o, como sostienen otros autores, una consecuencia del mismo. No debemos confundir la Psicopatía con el Trastorno Antisocial de la Personalidad (TAP), ya que este último se basa en las conductas delictivas y no tiene en cuenta los síntomas interpersonales y afectivos nucleares de la Psicopatía de forma que casi todos los psicópatas tienen características antisociales pero no todos los que sufren Trastorno antisocial serían psicópatas.

Dicho esto, debemos mencionar el comportamiento genuinamente característico de los psicópatas: la carencia de empatía. Una persona sin empatía difícilmente puede tener sentimientos de vergüenza y/o de remordimientos por el daño causado. Además, es poco probable que muestre escrúpulos a la hora de manipular, parasitar y violentar a los demás.

El concepto popular dibuja a  psicópatas tal y como el cine y la literatura los han retratado, y es que está muy lejos de la realidad ya que se trata de meros estereotipos hechos a medida para la atracción del espectador. Debemos tener en cuenta su versatilidad criminal, es decir, la variabilidad delictiva. Por lo general, este tipo de sujetos cometen muy variados delitos, como estafas, robos, hurtos, fraude fiscal, delitos contra el patrimonio, agresiones sexuales, homicidios, asesinatos, etc.

Sin embargo, no todos los psicópatas cometen delitos, nos podemos encontrar este conjunto de síntomas en personas de éxito y profesionalmente reconocidas, es lo que se denomina un psicópata integrado o subclínico. Viven en sociedad y, por lo tanto, es relativamente fácil encontrarnos con más de uno a lo largo de nuestra vida. No suelen cometer delitos pero poseen una tremenda capacidad de manipulación, estilo parasitario y no debemos subestimar sus capacidades para conseguir lo que quieren. LA PSICOPATÍA NO TIENE TRATAMIENTO

En conclusión, los psicópatas no son “locos”, saben lo que hacen y muchos han encontrado soporte y apoyo a su comportamiento en la sociedad, debido a que no son conductas excesivamente extravagantes, son inteligentes y mantienen su fachada de aparente normalidad, mientras alimentan su necesidad de poder y control hacia todas las personas de su entorno.

Como dijeron Johns y Quay, estudiosos de la psicopatía “El psicópata conoce la letra, pero no la música”.


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