¿Existe un perfil de maltratador?

01 Mar 2017
Adultos

Violencia de género

Estos días ha salido en medios de comunicación que el Ministerio de Interior está intentando elaborar,con la colaboración de psicólogos forenses, un perfil de agresor de género o maltratador entrevistando a una muestra de condenados con pena de prisión por agresiones a sus parejas o ex parejas.

La intención es loable, llevamos en dos meses 16 víctimas, la primera el mismo día de Año Nuevo y urge encontrar una solución a esta debacle de víctimas, que desde 2004,año de la promulgación de la Ley Integral de Violencia de Género, no para de crecer.

Aparte de las denuncias, las pulseras, las órdenes de alejamiento y las penas de prisión,¿hay algo más que se pueda hacer para evitar las agresiones y las muertes?¿Existe un perfil o características de personalidad que nos puedan alertar, sobre todo a las mujeres de que andamos, salimos o nos enamoramos de un potencial o futuro maltratador?La respuesta no es sencilla, pero a priori, podemos decir que SI, hay señales más o menos evidentes, aunque haya circunstancias particulares de cada caso:

  • El maltratador generalmente necesita control, a su pareja,su “propiedad”, saber que no habla con otras personas, que nada se escapa a su ojo vigilante y que no va a tener nunca los recursos suficientes para escapar al control de su verdugo.
  • Son emocionalmente inestables y las relaciones que establecen son de escasa calidad y por algún interés, no se implican demasiado en ellas, tanto con su pareja e hijos (es frecuente entre el maltratador la figura del “padre ausente”)como con gente de su entorno laboral o social, pero a la vez dan una imagen encantadora.
  • Manipulan las situaciones para que les favorezcan, tanto en el seno de la pareja como con familiares y amigos. Aparecen ellas como alteradas y nerviosas y “culpables” de todos los incidentes o accidentes que ocurren en la familia.
  • Usa la violencia como forma de control y reafirmación. Creen firmemente que ejercer control sobre sus parejas les hace ser mas “hombres”, mas “machos”. Si su pareja realiza algún gesto, comentario o actitud que ellos consideren que les puede causar una pérdida de autoridad o dignidad, será castigada con violencia.
  • Falta de autocontrol. Culpan a su pareja o hijos de sus estallidos de violencia: frases como “si no me provocaras” son frecuentes y la familia acaba culpándose de las situaciones conflictivas.
  • No tienen conciencia de tener un problema, el fallo es siempre de otros y minimizan el acto violento, incluso si les produce incidentes judiciales o policiales.
  • Suelen ser muy inmaduros y ven el mundo en términos dicotómicos: todo es bueno o malo o “estás conmigo o contra mí” junto con una escasa tolerancia a la frustración (todo es una ofensa intolerable).

Además, según estudios realizados en población condenada por violencia de género, los hombres que han agredido una vez, reinciden, incluso después de cumplir condena, con reclusión o no.Es decir, en muchos casos no aprenden de la experiencia y no son capaces de asimilar las consecuencias de sus actos.Con este estado de cosas, vemos que la solución está lejos de encontrarse, aunque todos los esfuerzos son bienvenidos.

Podríamos empezar por educar en la igualdad desde la infancia, en el respeto y la tolerancia a los deseos y opiniones de nuestra pareja y por extensión a nuestros hijos, cuyos modelo de comportamiento somos nosotros. Podríamos, por ejemplo, dar a nuestra pareja su espacio en la crianza de los hijos para que exista corresponsabilidad verdadera.Podríamos dejar a nuestras hijas que sean libres, conscientes y responsables de con quién salen o con quién se acuestan, sin etiquetarlas por la ropa o los amigos que tengan y enseñándolas a respetarse y a no ceder a chantajes de otros para sentirse “protegidas”.Podríamos dejar de fomentar toda la sociedad el papel de “machote” o el de “princesa busca príncipe” con el que identificamos a unos y a otras desde la infancia.

La solución pasa por las medidas institucionales y por las medidas caseras: padres, educadores, medios de comunicación y sociedad en general, y si eres mujer, tengas la edad que tengas y sales con alguien que muestre una o varias de estas características, sal corriendo, huye y no des ni un minuto de margen al acoso y al maltrato. Desde Mens Sana Psicología te podemos ayudar, somos expertas en terapia del trauma. Sal del maltrato y reconduce tu vida y tus relaciones.


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